El trofeo que recibió República Dominicana al conquistar el 19 de marzo último el Campeonato Mundial de Béisbol fue paseado por todos los escenarios con un sentido asociado a los nuevos tiempos.
La victoria de un país que es una potencia en ese deporte y que cuenta con una pléyade de luminarias en Grandes Ligas, a nadie debería sorprender. Pero había que sacarle punta. Apenas mes y medio después de aquel acontecimiento, de la ostentación se ha caído en la vergüenza. Porque resulta y viene a ser que por falta de recursos ha habido que suspender el torneo doble A del Distrito Nacional.
Los 300 mil pesos aportados por el Ministerio de Deportes apenas alcanzaron para el montaje de un evento que cuenta con la participación de 10 equipos. No ha contado con patrocinio del sector privado y el director del Instituto Nacional de Estabilización de Precios (Inespre), Jorge Zorrilla Ozuna, a quien estuvo dedicado, no ha ayudado más que con unos cuantos uniformes para algunos de los equipos. Lo demás ha sido promesa. ¿Quién iba a decir que en un país que acaba de ganar un mundial, podía suspenderse un torneo aficionado por falta de recursos?
