Página Dos

Cójanlo

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El silencio que rodea la fuga de la Fiscalía de San Cristóbal de nueve reclusos acusados de narcotráfico  y de otros tres detenidos por el mismo delito de la cárcel de Higüey, resulta intrigante. Aunque se ha dado cuenta de que al menos cuatro han sido reapresados, sobre las misteriosas escapadas no se conocen mayores detalles. Con lo caliente que se ha puesto el asunto del narcotráfico en la campaña electoral, la fuga de los reclusos vinculados al negocio de las drogas se presta a comentarios urticantes. El caso de Oscar Rodríguez Cruz, solicitado en extradición desde 2005, capturado en 2006  y liberado por los tribunales en 2009, contribuye con las sospechas sobre las  fugas de reclusos. Más cuando Rodríguez Cruz hacía vida pública y vino a ser detenido después de vincularse a un movimiento político. Su caso se convirtió en un escándalo de grandes proporciones. Las autoridades saben que hasta los chinos de Bonao piensan que sin complicidad oficial los reclusos no escaparían. Y menos en forma tan espectacular. Si el silencio es una estrategia para dar tiempo a que los casos se diluyan, se está haciendo una mala apuesta.

El Nacional

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