El Gobierno ha garantizado que la muerte del periodista José Silvestre será aclarada, pero con la dimensión internacional alcanzada por el crimen está más que obligado. Entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco), Amnistía Internacional, Reporteros Sin Frontera y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) han condenado el suceso y reclamado que no quede impune. Silvestre, de 59 años, fue secuestrado el lunes en La Romana por cuatro hombres que se desplazaban en una yipeta Ford Explorer y su cadáver encontrado horas después en basural próximo a San Pedro de Macorís. El procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña, y el jefe de la Policía, mayor general José Polanco Gómez, se pusieron de inmediato al frente de las investigaciones para esclarecer el caso. Pero a la fecha no se tienen pistas concretas, en tanto se ha incrementado la presión internacional para que el crimen no quede impune. Silvestre, que producía el programa La voz de la verdad, no sólo había vinculado a funcionarios con el narcotráfico, sino que se caracterizaba por denuncias destempladas.
