A esta hora la Policía debería anunciar la identificación y apresamiento del sujeto que golpeó y atracó a la comunicadora Socorro Castellanos, quien sufrió heridas en la cabeza y golpes en un brazo inferido y propinado por un antisocial que la despojó de una cadena de oro, cuando la también diplomática salía de la iglesia San Judas Tadeo, del ensanche Naco.
Sucesos como ese se convierten en irrenunciables retos para la Policía que con su resolución alivia al menos una creciente indignación ciudadana ante el auge de la delincuencia y criminalidad. Si a plena luz del día y a la salida de un recinto religioso de un sector clase media alta se perpetra una acción como la acometida contra Socorro Castellanos, ¿qué no estaría ocurriendo en los barrios populares, donde hace tiempo que la población es presa y esclava de los delincuentes? Ojalá que al término de la lectura de estas líneas cargadas de indignación e impotencia, la Policía haya localizado a ese delincuente.
