Como era de esperarse, el Pleno de la Junta Central Electoral (JCE) rechazó la intimación judicial de renuncia hecha por el grupo de asesores del candidato presidencial del PRD, Hipólito Mejía, para que anteriores jueces reasuman funciones. Los cinco magistrados de la JCE advirtieron que si dimiten de sus funciones propiciarían un golpe letal a la institucionalidad de la República. Lo mejor sería que el extraño pedido de esa comisión asesora se quede como un ejercicio de campaña electoral, pues llena de preocupación imaginarse siquiera un alboroto de esa naturaleza en el organismo electoral. El impasse surgido en el Centro de Cómputos con la renuncia de uno de sus funcionarios y el pedido de dimisión de otro, no debería propagarse hasta el Pleno de jueces, toda vez que una crisis generalizada en la JCE sería perjudicial para la organización y montaje de las elecciones presidenciales de mayo 20 y, obviamente, para el todavía débil ensamblaje democrático. Que eso se quede ahí.
