Página Dos

CÓJANLO

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Ahora resulta que la remodelación del Palacio de Bellas Artes costó nada menos que 1,330 millones de pesos y no los 700 millones que había informado el Poder Ejecutivo.

Gracias a la periodista Alicia Ortega se ha sabido que la obra no costó los 700 millones  de pesos de que dan cuenta en su portal electrónico la Presidencia de la República y el Centro de Información Gubernamental.

La pregunta es si la abismal diferencia se quedará como un “error” o se tomarán medidas al respecto. En cualquier nación con instituciones sólidas, un “error” de esa magnitud sería un gran escándalo.

Porque el caso implica una de dos: o se mintió deliberadamente para engañar al contribuyente o los encargados de edificar a la ciudadanía sobre las inversiones públicas no saben lo que tienen entre manos.

Si la remodelación era cuestionada por considerarse un exceso en un momento de apremios con el monto de la inversión lo es todavía más. Por más útiles y necesarios que sean los palacios de bellas artes los 1,330 millones de pesos son una exageración.

Dado que no se ha visto la necesidad hay quienes estiman que la inversión se hizo para impresionar y embellecer el entorno.

Pero ahora que ha salido a relucir la verdad lo prudente, en aras de la transparencia, es que se efectúe una investigación para determinar por qué se decía una cosa cuando en realidad era otra. Al margen, por supuesto, de cualquier otro elemento que sea necesario despejar sobre la reconstrucción de Bellas Artes. El trabajo de Alicia ha puesto a pensar incluso en la veracidad sobre los presupuestos de diferentes obras públicas.

El Nacional

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