No hay que dar muchas vueltas para concluir que sería un abuso de poder la eventual clausura del zoológico que en la comunidad de Los Rieles, de Gurabo, opera el diputado Radhamés Fermín. Si algo no anda como es debido en las instalaciones o en el cuidado de los animales lo que tiene que hacer la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales es corregirlo. Por la variedad de especies el zoológico representa un atractivo para Santiago y otras comunidades cibaeñas. Y tratándose de un centro privado, concebido con fines educativos y recreativos, resulta contraproducente cualquier tipo de tortura a los animales. Los problemas políticos de Fermín, diputado perredeísta con un censurable pronutario de ausencias al hemiciclo, y aspirante a la sindicatura de Santiago, no tienen por qué mezclarse con el zoológico ni ningún otro asunto particular. En la comunidad cunde el temor de que por cuestiones políticas, las instalaciones puedan ser intervenidas por las autoridades. Medio Ambiente debe tener asuntos para ocuparse de más relevancia que un zoológico, que por demás opera de manera pública y no clandestina.
