Página Dos

Cójanlo

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Si es como han expuesto varias organizaciones ambientalistas de San Cristóbal lo que se verifica con el otrora caudaloso río Haina no es un simple atentado ecológico, sino un crimen. Para más dolor y amargura parece que las autoridades de Medio Ambiente y Recursos Naturales han optado por hacerse de la vista gorda frente a la intensa depredación de que es víctima la cuenca acuífera. Sin entrar en detalles, no se justifica que la degradación de la corriente ocurra prácticamente a la vista de todos, sin que las autoridades se atrevan a actuar contra los responsables de que en algunos sitios el río, según los denunciantes, se haya convertido en un chorrito y en otros en un lodazal. Ecologistas de San Cristóbal, a los que sí duele y afecta el crimen ambiental, han optado por constituirse en parte civil para evitar la extinción por completo del río Haina. El gesto es loable, pues los ciudadanos y sus entidades representativas deben ser los más interesados en preservar los recursos naturales. Sin embargo, cuesta aceptar que por intereses políticos, económicos o de otra índole las autoridades no hayan actuado frente al hainicidio.

El Nacional

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