La jefatura de la Policía y la Dirección General de Prisiones tendrán que investigar a fondo el caso del recluso que el jueves fue liberado o secuestrado por hombres armados cuando era retornado desde el hospital central de las Fuerzas Armadas a la cárcel de Najayo. El ex cabo Jimmy Oliver Rodríguez de la Cruz está condenado a 20 años de prisión por su participación en un cargamento de 51 kilos de cocaína. Un denso velo de misterio ha comenzado a cubrir el caso desde que se estableció que el recluso no se había fugado, sino que el vehículo en que se desplazaba fue interceptado por un comando. Rodríguez de la Cruz iba en una yipeta Mitsubishi conducido por su mujer María Teresa Germosén y escoltado únicamente por un sargento de la Policía. El mayor general José Armando Polanco y el director de Prisiones, Manuel de Jesús Pérez Sánchez, suponen todas las interrogantes que derivan de la operación. Si el ex cabo del Ejército hubiera escapado por cuenta propia la percepción fuera distinta de lo que no se sabe si fue un rescate o un secuestro. Por lo extraño que resulta el caso tendrá que investigarse a fondo.
