La criminalidad que tiene en zozobra a la población cobró en Villa Mella la vida de un teniente de la Policía cuando éste trató de impedir un atraco. La muerte de Ignacio Tejada de la Rosa se inscribe dentro de la ola delictiva que de un tiempo a esta parte tiene en ascuas a la ciudadanía. El oficial no hizo más que tratar de evitar, en cumplimiento de su deber, que cuatro rufianes, que se desplazaban en dos motociletas, atracaran a cuatro jóvenes que transitaban a pie por la calle 13, de Vista Bella, Villa Mella. Tras ser el herido el segundo teniente mató a uno de los atracadores. El caso expone la inseguridad y el riesgo que corren hasta los propios agentes del orden a causa de la encrespada criminalidad que se ha esparcido por el territorio. La muerte del teniente ha disparado la alarma sobre el dolor de cabeza en que se ha convertido la delincuencia en Villa Mella. En la comunidad no pasa prácticamente un día sin que se reporte algún homicidio provocado por la violencia. El cuadro invita a explorar todas las fórmulas que sean necesarias para enfrentar con probabilidades de éxito un fenómeno que es citado entre los principales males que se ciernen sobre la nación.
