La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) no puede consentir, bajo ninguna circunstancia, que la anarquía se instale en la casa de estudios. Pero la preservación del orden y la autoridad no implica que se tenga que caer en excesos. Las acciones vandálicas, como la violenta irrupción en la sede de la vicerrectoría administrativa, tienen que sancionarse. En ese sentido las autoridades tienen que actuar sin contemplaciones ni dobleces, pero tampoco sin exceder las atribuciones institucionales. Los estudiantes tienen pleno derecho a protestar contra los aumentos en las tarifas académicas. A lo que no tienen derecho es al vandalismo y la anarquía, sobre todo con la apertura al diálogo y el consenso a que siempre han estado dispuestas las autoridades. Las alzas en el costo de los servicios son siempre odiosas, pero en el caso de la UASD ha sido la salida menos traumática, conforme se ha expuesto, para mantener la calidad de la enseñanza y preservar la salud de la academia. Los líderes estudiantiles deben hacer un ejercicio para comprender la realidad de la UASD, en lugar de afilar cuchillo para su garganta con acciones que pueden utilizarse en su contra.
