Falta información para establecer las reales causas sobre la crisis que ha impedido a la Lotería Nacional cumplir con el pago a sus empleados. El subsidio de 40 millones de pesos que según su administrador, Enrique Martínez, dispuso el presidente Leonel Fernández no explica el evidente descalabro de la entidad. Es comprensible que por la limitación de sus recursos la Lotería no pueda mantener sus programaciones sociales, algunos, por cierto, muy cuestionables. Pero de ahí a que tampoco pueda cumplir con el pago de sueldos a sus empleados hay un gran trecho. Para colmo, todavía en las últimas horas empleados se quejaban de que, pese a la asignación ordenada por el Presidente, no han cobrado los meses que dijo el administrador de la Lotería. No se sabe si el problema ha incidido en las jugadas, diezmando su capacidad recaudadora, aunque por la desconfianza que plantea la situación es lo más probable. La crisis de la entidad amerita de un examen minucioso, que transparente sus operaciones financieras. Porque además de los empleados la Lotería tampoco ha podido honrar sus compromisos con los pensionados, jubilados y billeteros.
