Son incuestionables las buenas intenciones de Proconsumidor para proteger a los usuarios al ordenar que el gas se venda pesado en las envasadoras. Pero por la reacción de la presidenta de la Asociación de Amas de Casa del Distrito Nacional, Rosario López, y de otras entidades es obvio que la decisión no fue consensuada entre los sectores que intervienen en el negocio. Si en lugar de beneficiar puede perjudicar a los consumidores, como advirtió la señora López, la medida tendrá entonces que revisarse. Con lo loable que resulta la valiente defensa de los usuarios asumida por Proconsumidor, la decisión sobre el gas licuado no garantiza, a simple vista, que pueda ayudar a transparentar el negocio. Más beneficioso sería una estricta supervisión sobre la operación de las envasadoras. En tal sentido la presidenta de la Asociación de Amas de Casa del Distrito Nacional favoreció la instalación de medidores en los cilindros para monitorear el contenido del producto. Como la medida no debe convertirse en un conflicto que afecte el negocio del gas, las partes deben explorar una salida que beneficie y no perjudique a los consumidores. Es lo que aconseja la sensatez.
