Página Dos

Cójanlo

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Por las pérdidas que ha causado a las empresas, el robo de cables eléctricos ha debido ser controlado o, cuando menos, reducido a su mínima expresión. Pero la denuncia de Edeeste, en el sentido de que entre enero y abril ha sido víctima de la sustracción de 3,100 metros de cables, indica que todavía no se ha encontrado una fórmula para frenar la práctica.

La alarma detonada por las telefónicas, la propia Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) y otras empresas motivó que se anunciara la más enérgica ofensiva para resguardar el derecho de propiedad.

Pero, como demuestra la denuncia de Edeeste, las organizaciones que se dedican al robo de cables, tapas metálicas, barandillas de metal y otros materiales, operan con la mayor impunidad. Para cargar con más de tres mil metros de cables en Juan Dolio, San Pedro de Macorís y Hato se necesita de una estructura que requiere tanto de unidades de transporte como de equipos especializados.

Lo extraño es que nadie se entera de operaciones que se suponen que no son cometidas por extraterrestres y que implican una amplia movilización de recursos y los más variados equipos.

El Nacional

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