Página Dos

Cójanlo

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El ensanche Luperón está acorralado por la violencia y la delincuencia, pero el miedo a represalias tiene a sus moradores sumidos en una suerte de ley de silencio. La gente, según un reportaje publicado por El Caribe, conoce a los pandilleros, pero teme identificarlos ante las autoridades. Y eso que las noches son un infierno por las peleas y disputas entre bandoleros la mayoría de las veces por puntos de distribución de drogas. Nadie se atreve salir a las calles y cuando hay un apagón mucho menos. Los que se atreven a hablar lo hacen sólo para reclamar más eficiencia de la Policía en la lucha contra la criminalidad y la delincuencia. Conforme a los denunciantes el sector vive en una zozobra permanente a causa de los pleitos, los atracos y asaltos. La inseguridad que colma el sector ha salido a relucir tras la muerte a tiros el lunes de Juan Luis Martínez, quien, según la Policía, fue víctima de una banda vinculada a más de 30 atracos, robos y asesinatos. El silencio de la gente es un signo de la intimidación  impuesta por la delincuencia en el ensanche Luperón. Una nota, por demás, que caracteriza a muchos sectores de la parte alta de la ciudad.

El Nacional

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