Cuesta aceptar que niños de ocho años utilizados como mensajeros en el tráfico de drogas se hayan convertido en consumidores, como denunció el presidente de Hogares Crea, Leopoldo Díaz. Pero es tanta la droga que abunda, como se evidencia en las confiscaciones de que dan cuenta diariamente las propias autoridades, que ya nada se puede descartar. Por más cuesta arriba que resulte que niños de ocho años se hayan convertido en drogadictos se sabe que muchos adolescentes han caído en el vicio. Díaz sostiene que los suplidores prefieren utilizar menores como correos de drogas por la protección del Código del Menor, pero también porque despiertan menos sospecha. La denuncia es discutible, aunque puedan verificarse casos que alarmaran al director de una entidad que se ha destacado en la lucha contra el flagelo. Lo que no está en discusión es que la cocaína y otras sustancias han inundado el territorio ni la violencia que las autoridades atribuyen al negocio. Sólo en las últimas horas la Policía dijo que dos jóvenes fueron abatidos en Sabana Perdida en una riña por el control de un puesto de distribución de cocaína.
