Página Dos

Cójanlo

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Si el Congreso cumpliera con sus funciones costaría mucho hablar de lo que el experto José Rijo Presbot ha denominado “fraude presupuestario”. Pero el Senado aprobó al vapor, sin detenerse a examinar, siquiera para guardar las apariencias, el proyecto de ingresos y ley de gastos públicos para este 2012. Y ahora, según Rijo Presbot, la población es  la que tiene que pagar las consecuencias. Eventuales diferencias políticas con el Gobierno no lo descalifican como técnico en la materia. Hay que advertirlo, por si las moscas. El déficit que se había proyectado, en lugar de 22,443.7 millones de pesos, equivalentes al 0.9 del PIB, el desbalance sería  de un 5%, que es bastante. El Congreso ha debido tomarse la tarea de si, como dice Rijo Presbot, el presupuesto complementario por más de 71 mil millones de pesos viola la Constitución y el Sistema de Administración Financiera del Estado. Se basa, entre otros alegatos, en la aprobación de un préstamos por 18,463 millones de pesos a un plazo de tres años con el Banco de Reservas. Algunas de las partidas, como los 300 millones de pesos que se asignan al Congreso, también deberían aclararse.

El Nacional

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