El tema de la violencia puede analizarse desde mil ángulos, todos de igual importancia cuando se trata de prevención, aunque los remedios mayores están señalados a surtir efecto a mediano y largo plazos, especialmente los relacionados con justa redistribución del ingreso y mejoría en los niveles de equidad social. Para contener violencia y delincuencia se requiere de efectivas políticas públicas a favor de la juventud, niñez y familia, de mejoría sustancial en las áreas de educación y empleo. Es obvio que tales iniciativas son esenciales para disminuir el flagelo de la criminalidad, pero se insiste en señalar que aunque se asuman hoy mismo, sus efectos serían a largo y mediano plazos, por lo que se requiere en tiempo presente aplicar medidas de emergencia que alivien un mal de profundas raíces de injusticia y marginalidad. No está mal que Gobierno y sociedad se vuelquen en atención y rescate a los sectores vulnerables de la población, como analgésico para tan agudo dolor de cabeza. Aun así, se insiste en la necesidad de que Policía, Ministerio Publico y Justicia, aúnen esfuerzos.
