Cala protesta
El arzobispo de Madrid, monseñor Braulio Rodríguez Plaza, hablará con el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez sobre la protesta del Gobierno dominicano contra la campaña innoble e insana del padre Christopher Hartley contra el país. De cardenal a cardenal la verdad puede salir sin ninguna suerte de contaminación social, política o económica. Rodríguez Plaza y López Rodríguez hablan el mismo idioma. En realidad resulta alentador que la jerarquía eclesiástica española haya decidido actuar frente a la protesta del país contra los infundios vertidos en Europa y el mundo por el antiguo párroco de San José de los Llanos. El Cardenal López Rodríguez, quien estará en España en los actos de santificación del cardenal Sancha, podrá dar cuenta de las actividades por las cuales Hartley fue trasladado de República Dominicana. A los infundios del religioso hay que ponerle coto por el daño a la imagen y la economía del país. Es obvio que la protesta de República Dominicana, canalizada a través del embajador César Medina, ha surtido, como se esperaba, tempranos efectos. Lo del religioso es un daño gratuito, que no se corresponde con el trato que se le dispensó.
