Página Dos

Cójanlo

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El asesinato de un sargento del Ejército que formaba parte de la escolta del presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y el cadáver de un hombre encontrado con signos de haber sido ejecutado se inscriben dentro de la espiral sangrienta que recorre el territorio. Como para que se tome en cuenta el auge del microtráfico de drogas, la DNCD declaró que el sargento Dairy Felipe González fue abatido por distribuidores que operan en el barrio Los Platanitos, de Los Guaricanos, Villa Mella. El asesinato ocurrió el sábado en la noche cuando el militar se dirigía hacia su residencia. Mientras el cadáver de Ulises Colón Ferreras, de 46 años de edad, fue encontrado con un tiro en la cabeza dentro de una yipeta Honda CRV, en el sector San Gerónimo. La Policía sospecha que Colón Ferreras fue muerto en otro lugar. Pero el denominador común de los dos scuesos es la sangrienta espiral de violencia que se esparce por todos los confines. La ola criminal, con su secuela de luto, intercetidumbre e inseguridad  se ha constituido en uno de los principales desafíos. Casi a diario se reportan muertes con características de ejecuciones.

El Nacional

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