Otros cuatro reclusos que se fugaron de la cárcel modelo de Puerto Plata tornan más inquietante el cuerpo que cobran las huidas. Sobre todo cuando la mayoría de los fugados son acusados de narcotráfico. De la Fiscalía de San Cristóbal huyeron nueve reclusos, de los cuales se dijo que han sido reapresados cuatro, pero del resto nada se sabe. El silencio ha rodeado un caso que desde un primer momento se prestó a conjeturas. Días después se informó sobre la escapada de cuatro reclusos, también sometidos por narcotráfico, de la cárcel modelo de Higüey. Como si se tratara de una estrategia, las autoridades optaron por refugiarse en el silencio. Ahora se ha dado cuenta de que otros cuatro reclusos, entre los que figuran algunos acusados de narcotráfico, huyeron del centro de correción y rehabilitación San Felipe, de Puerto Plata. No hay que dar muchas vueltas para saber que las fugas son preocupantes y que despiertan sospechas. Nadie concibe que ningún recluso pueda escapar por simple descuido o sin complicidad. Se trata de una razón más que suficiente para que las escandalosas fugas de reclusos no queden impunes.
