Cuesta aceptar que hasta la cumbre de Petrocaribe celebrada el sábado en Nicaragua, las autoridades haitianas no habían expuesto al presidente Danilo Medina, ni por cortesía, los motivos de la veda a la importación de pollos y huevos de República Dominicana.
Es insólito que el presidente Michel Martelly y su primer ministro Laurent Lamothe tuvieran que utilizar el escenario, al menos según un despacho de la Dirección de Prensa de la Presidencia, para minicumbre con Medina sobre la restricción a los productos criollos.
La nota resalta que el encuentro se desarrolló en un ambiente cordial y en el cual el gobernante dominicano escuchó con atención las explicaciones que le fueron ofrecidas sobre el tema de los productos avícolas. Pero cuesta asimilar la descortesía de las autoridades haitianas e incluso que tuviera que aprovecharse una coyuntura para enterar al gobernante dominicano sobre una medida tan conflictiva. No se dijo si Medina había quedado satisfecho.
De la información se puede concluir, sin necesidad de mayores esfuerzos, que la crisis para va para largo, habida cuenta de que solo se habló de explicaciones y no de soluciones.
