Página Dos

Cójanlo

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La experiencia con que se cuenta es más que suficiente para saber que con divisiones territoriales como la que ahora se promueve en Santiago no se persigue ningún desarrollo a través de una mejoría de los servicios, sino satisfacer ambiciones políticas, con cargo al erario.

 Si la clase política fuera más sensata y menos depredadora de las finanzas públicas, hace tiempo que se hubiera propuesto una readecuación de las provincias, municipios y distritos municipales conforme a las necesidades de la nación. Su interés, sin embargo, es mutilar aún más el territorio con divisiones innecesarias, solo con el propósito de incrementar la burocracia.

Tiene razón el director de Planificación y Presupuesto de la Alcaldía de Santiago, Víctor Brens, al objetar el proyecto para elevar de categoría el sector de Cienfuguegos, porque la iniciativa no responde a ningún criterio demográfico. Brens, un experto en asuntos urbanos, recordó que una división territorial debe contar con una diversidad social, económica y cultural, que no es el caso de Cienfuegos. Cabe esperar, pues, que los sectores más sensatos de Santiago y el resto del país se levanten contra un proyecto nocivo para la nación.

El Nacional

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