La noticia no puede ser más asombrosa: el Gobierno dispuso la construcción urgente de 1,500 letrinas en San Juan de la Maguana, Bánica, Elías Piña, Azua y Dajabón para prevenir la dimensión del cólera. La decisión, que supondrá una inversión de 22 millones de pesos, deja mucho que desear sobre las condiciones sanitarias y socioeconómicas de esas comunidades. Con los retretes se busca evitar la contaminación a través de las aguas de ríos y afluentes de la región, lo cual lo dice todo. Muchas personas, incluyendo trabajadores agrícolas, tienen que hacer sus necesidades fisiológicas en las fuentes acuíferas, con todas las consecuencias que el caso tiene para la salud. Pero lo cierto es que ante el auge del cólera no se pueden escatimar medidas preventivas. El Ministerio de Salud Pública justificó la decisión sobre los retretes en vista de que la mayoría de casos de la enfermedad que se ha registrado tienen su origen en la contaminación de las aguas de ríos y canales. Es obvio entonces que si la contaminación está en las aguas hay que evitar que la gente las use. Pero también abocarse a un proceso de saneamiento.
