Página Dos

Cójanlo

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La dificultad del Ministerio de Industria y Comercio para enfrentar el comercio ilícito de combustibles hace suponer que se trata de un negocio más complejo de la cuenta. O en que los intereses son demasiados poderosos. Es lo que explica que la entidad, tras reconocer que se trata de una operación ilícita, que atenta contra la inversión, se haya limitado a garantizar que el problema será enfrentado. Lo han reiterado tanto el ministro José del Castillo como el viceministro Ignacio Méndez.  El titular sostiene que se trabaja para controlar el trasiego de combustibles, con la seguridad de que se tomarán las medidas que sean necesarias. Puede darse por descontado que la operación no la realizan marcianos ni a través de un mecanismo tan sofisticado que resulte imposible detectar.  Ese trasiego del que tanto se ha hablado es realizado por bípedos de carne y hueso, que al parecer son tan influyentes que las autoridades tienen que valerse de medios persuasivos para enfrentarlo. No se puede pensar en otra cosa ante el  rodeo para actuar con energía y firmeza frente a una práctica que las  autoridades califican de ilícita y atentatoria contra la inversión.

El Nacional

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