La muerte en Santiago de una niña de ocho años con síntomas de dengue es una señal que alerta sobre el auge que cobra la enfermedad. La de Raidali de la Cruz, quien residía en el sector Paraíso, de Constanza, es la primera defunción relacionada con el brote que se ha denunciado. Desde que se informó sobre los primeros casos el Ministerio de Salud Pública anunció una intensa jornada para evitar que el brote se convierta en epidemia. Pero todo indica que será necesario reforzar la campaña, porque, aparte de la muerte de la niña, se ha dado cuenta del ingreso de decenas de pacientes en diferentes hospitales con los síntomas del dengue. Los aguaceros de estos días, en adición a las condiciones sanitarias, estimulan la propagación de un brote que cada año cobra varias víctimas. En el Robert Reid Cabral y hospitales de Santiago, Moca y La Vega se han reportado muchos casos de pacientes ingresados con los síntomas del mal. Se trata de un detalle que, por el bien de la salud, ha de tomarse en cuenta. Por el efecto que suele tener en la actividad productiva, el turismo y el comercio hay que redoblar todas las acciones para que no cunda el pánico.
