Las razones expuestas por el comercio sobre la alarmante alza en los precios de los víveres, frutas y vegetales no se corresponde con la realidad. En las últimas semanas los precios de los carburantes han bajado, por lo que no se puede invocar ese elemento como causante de que los productos registren aumentos desde un 100 hasta un 300%. Lo que sí parece que hay es especulación, que los comerciantes, en medio de la desesperación que abate a los consumidores, prefieren atribuir a otros factores. La vida está cara y los consumidores son víctimas de alzas que ya ni siquiera denuncian. El precio de los medicamentos se ha disparado, sobre todo de los productos de más demanda. Es verdad que la electricidad y la criminalidad han afectado el comercio, pero de ninguna manera como para que los precios de productos que se expenden al aire libre en los mercados hayan aumentado hasta un 300%. Y menos cuando ni siquiera ha habido escasez. Las autoridades tendrán que darse su vueltecita por los mercados para establecer las reales razones por las cuales los precios de los productos agrícolas se han elevado en forma tan exorbitante como abusiva.
