Volver a lo mismo
Aunque el Gobierno se comprometió ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) a pagar antes de que termine el año unos 540 millones de dólares que adeuda a las empresas generadoras de electricidad, tal promesa no podría cumplirse a menos que del cielo bajará un maná. Es por eso que las autoridades procuran, con recursos del banco Mundial abonar unos 130 millones de dólares e intentar reprogramar esa deuda, lo que parece razonable. Lo que no se entiende, sin embargo, es que tan caro compromiso de pago se haya hecho sin obtener a cambio la aceptación de los generadores al reiterado pedido de revisar los onerosos contratos que amparan a esas empresas bajo la sombrilla del Acuerdo de Madrid, así como los que cubren a los mentados productores Independientes (IPP). Los primero que debería decirse es que en términos estrictamente técnico no hay tal deuda, sino una provechosa inversión, pues esos 540 millones de dólares generan un interés de un nueve por ciento, que el gobierno debe cubrir. No resulta gracobierno debe cubrir.
No resulta gracioso que se pague tanto dinero para seguir en lo mismo.
