Las autoridades tendrán que utilizar argumentos convincentes para justificar la razón por la cual el precio del gas licuado de petróleo ha subido en el país a pesar de la caída en los mercados internacionales. Porque todo indica que la ecuación utilizada para reajustar los precios internos de los carburantes no es la misma que se ha aplicado con relación a un producto que ha alcanzado tanta demanda. El fenómeno, por lo visto, no sido sólo con el GLP, sino que con el gas natural, cuyo precio, de acuerdo con lo revelado, lleva tres años a la baja en los mercados internacionales. Pero los usuarios de un producto de amplia demanda en el sector eléctrico, la industria y el transporte, no se ha reflejado en el mercado. Sólo en los primeros nueve meses de este año se dice que bajó de 5.7 a 3.9, para una caída de un 31.6 por ciento, por cada millón de BTU. Pero a partir de 2008 el descenso ha sido más espectacular, pues cayó de 8.9 dólares a 4.6, sin que la variación guardara la misma proporción con los precios internos. Ahora no se descarta que a través del gas el Gobierno financie el sacrificio en las congelaciones de los precios de los carburantes.
