Página Dos

Cójanlo

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Por más curado de asombro que pueda estarse, no dejan de alarmar incidentes como el protagonizado nada menos que por un procurador adjunto de la Corte de Apelación de Barahona, quien en un proceso por homicidio tuvo que ser bajado de estrados a la fuerza por cinco agentes de la Policía. El magistrado Roberto Díaz Nova, representante de la sociedad y juez de la querella, se resistía a acatar la orden de un juez que le negó  asistir en los medios de defensa a un hijo suyo acusado de doble asesinato. No era la primera, sino  la tercera ocasión en que el Tercer Tribunal colegiado del Distrito Nacional negaba a Díaz Nova subir a estrados como abogado de su hijo Samuel Díaz. Pero en un acto de rebeldía que se presta a muchísimas interrogantes el funcionario insistía en subir a estrados como abogado de su hijo. Son las conductas que cuestionan la seguridad jurídica. Además de rebelarse contra el propio sistema judicial del que forma parte, quizás prevalido por su condición de fiscal, parece que también ignora los límites de sus funciones. Ahí tiene la Procuraduría General de la República un caso sobre el  que debe actuar.

El Nacional

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