Lo ocurrido a un obrero de la construcción golpeado por una piedra en la cabeza, de quien no se sabe si está vivo o muerto, no puede ser más conmovedor. El caso desnuda un sistema de salud caracterizado por la insensibilidad y la burocratización.
Tras ser herido mientras trabajaba en Los Alcarrizos, el obrero fue transportado en una ambulancia al hospital Marcelino Vélez, de Herrera, donde se le practicó una tomografía que arrojó que había daños cerebrales. Entonces fue remitido al Ney Arias Lora, donde no le prestaron atención porque carecía de seguro médico, y lo refirieron al Darío Contreras.
Pero tampoco en el centro pudieron atenderlo, porque se carecía de equipos y espacio. Pero la historia no termina. El obrero es llevado al Moscoso Puello, donde simplemente se dijo que no había espacio y lo remitieron de nuevo al Darío Contreras.
Después de más de cuatro horas en ese trajín, el conductor de la ambulancia decidió ir a Telesistema a exponer el caso. No habían pasado ni cinco minutos después que se divulgó cuando alguien que se identificó como hermano del ministro de Salud Pública, Freddy Hidalgo, llamó por teléfono para decir que podían llevar al herido al hospital Ney Arias Lora, que él había dado las órdenes para que lo atendieran.
