La clonación de su tarjeta de crédito que denunció el gobernador del Banco Central no es lo más grave. Después de todo, se trata de una práctica recurrente, de la que han sido víctimas muchas personas. Aunque es posible que el licenciado Héctor Valdez Albizu sea la de más connotación. Lo llamativo es la denuncia de Valdez Albizu en el sentido de que en el país operan grupos que no sólo se dedican a la clonación de tarjetas de crédito, sino a la falsificación de pesos y dólares. Mejor es no hacer muchas conjeturas, pero, por la habilidad que les atribuyó el funcionario, se colige que no se trata de simples chapuceros. Aquí hay grupos tan hábiles, dijo, que son capaces de convertir una papeleta de 50 pesos en una de 2,000. Las declaraciones de Valdez Albizu ponen a pensar, además, por supuesto, de representar un reto para las autoridades sobre el negocio de las falsificaciones. Porque si con la habilidad que dice el gobernador del Banco Central se puede clonar tarjetas y falsificar dinero, ¿qué otras cosas no se alterarían en el país? No se trata de escandalizar, sino de situar la denuncia de un funcionario de su jerarquía en su justa dimensión.
