Página Dos

Cójanlo

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Deudas por 720 millones de pesos ahogan al Instituto Nacional de Estabilización de Precios (Inespre). Y según su director Ricardo Jacobo, la entidad ha tenido que tomar medidas drásticas para no desaparecer. Lo que por supuesto ha quedado en el aire son las causas que tienen al Inespre al borde de la bancarrota. Durante el proceso electoral el Inespre fue una de las entidades públicas que se desbordó en gastos que ahora no puede afrontar. Provincias como El Seibo, en donde se dice que la intervención de la entidad fue determinante para los resultados, se convirtieron en plazas comerciales, con su consecuente reclutamiento de empleados. La bancarrota del Inespre es resultado del desorden administrativo, que no pagan sus incumbentes, sino el contribuyente. Sin hablar de que con las múltiples entidades que cumplen su misma función social la entidad no tiene siquiera razón de ser. Es insólito que el Inespre no disponga de recursos para pagar prestaciones ni para operar un mercado popular, y que además alegue deudas por unos 720 millones de pesos contraídas por el desorden administrativo con suplidores de bienes y servicios.

El Nacional

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