Cadena perpetua
La cadena perpetua que favorecen el presidente de la Cámara de Diputados y otros legisladores no es la única medida para enfrentar la criminalidad y la delincuencia. De no entenderse que lo primero es prevenir el delito, cadena perpetua, pena de muerte y cualquier otra acción represiva no evitarán que se infrinjan las leyes. Aunque es obvio que limitarán las violaciones. Lo ideal, sin embargo, es que la gente no sienta la necesidad de delinquir, por las razones que fueren. Al favorecer la cadena perpetua contra los acusados de violaciones sexuales y narcotráfico el licenciado Julio César Valentín y otros legisladores ven sólo una parte y no el problema en su conjunto. Y mientras la criminalidad y la delincuencia sean abordados en forma parcial la sociedad estará expuesta a los problemas que en tal sentido la abaten. En todo caso, la cadena perpetua tendría que estar acompañada de medidas que descarten motivos sociales y económicos para caer en violaciones. Es que lo represivo tiene que acompañarse de lo preventivo. Esa es la estrategia que al menos han aplicado los países desarrollados para combatir el crimen. Y han tenido éxito.
