Los exportadores de vegetales han sorteado los más variados obstáculos para colocar sus productos en los mercados internacionales. Pero ni siquiera cumpliendo con todas las exigencias han podido cantar victoria, porque cuando no es una cosa, es la otra.
El problema que afrontan ahora está en la tediosa y artesanal verificación de los cargamentos en las terminales aeroportuarias a cargo de unos inspectores que tampoco son los más aptos para las funciones.
Antes de ser embarcado un cargamento tiene que capear el laberinto que supone la revisión del Ministerio de Agricultura, la Dirección General de Aduanas, el Cuerpo de Seguridad aeroportuaria (Cesa), la Junta de Aviación Civil, el Instituto de Aviación Civil, la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Departamento Nacional de Investigaciones (DNI).
Los exportadores se quejan no solo de la obvia pérdida de tiempo que implica el proceso, sino de los daños que los inspectores causan a los empaques. Las dificultades expuestas por los productores durante un encuentro de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) no son una anécdota, sino para que se verifiquen y corrijan.
