Página Dos

Cójanlo

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Por reiterados no dejan de ser sombríos sucesos como en los que fueron muertos a tiros una niña de ocho años y su padrastro, además de otra persona, por supuesta venganza en una riña ocurrida en Mendoza, Santo Domingo Este. Sin importarles un comino las leyes ni sus consecuencias, dos familias utilizaron las calles para dirimir viejas rencillas. Conforme a la versión de la propia Policía, los casos son más alarmantes porque en la vendetta perdieron la vida personas inocentes como la niña Carla de la Rosa Rose.

Al no localizar al homicida de Neftalí Decenas Salas, ocurrida momentos antes, parientes de la víctima no tuvieron reparos en disparar contra la niña y su padrastro, identificado como Chicho Ortiz. Bastó con que este fuera amigo de Junior Rodríguez Reyes, el alegado victimario de Decenas Salas.

Los detalles constituyen un signo de alarma sobre un tipo de violencia, esa en que la gente se toma las leyes en sus manos para dirimir conflictos o diferencias.

Las circunstancias en que murieron las tres personas en Mendoza indican que además de la inseguridad que plantean los crímenes y asaltos, tiene que prestar atención a la violencia que deriva del desconocimiento del papel de las instituciones.

El Nacional

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