Aunque casi todos han sido muy exitosos en el negocio de la política, parece que el Fondo Monetario Internacional (FMI) se percató de que los senadores urgen de una clasecita de economía. Tras un encuentro nada más que con la comisión de hacienda de la Cámara Alta, surgió la decisión de un programa de capacitación a los legisladores. El presidente de la comisión, Tommy Galán, fue el primero en saludar el curso para que los senadores no se queden en babia frente a las explicaciones técnicas. El vocabulario económico suele ser complejo, pero no al extremo de que profesionales de la política, de los negocios o académicos no puedan digerirlo. Galán fue sincero al señalar que es importante recibir una información técnica sobre temas económicos con los que trabajan los legisladores. Podría pensarse que para levantar la mano o clamar por obras para los pueblos no se necesita un léxico especializado. Pero el Fondo ha calculado que con la formación de los legisladores se economiza las explicaciones e incluso contribuye a difundir un vocabulario con el que no ha logrado engatusar a la opinión pública de muchos países.
