Página Dos

Cójanlo

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Ayuno espectacular

Se nota que las potencias no hacen el menor caso a las estadísticas ni a la retórica sobre la dramática hambruna en el planeta cuando el director de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) tiene que iniciar un ayuno para llamar la atención sobre el problema. Para Jacques Diof  lo más grave quizás no fue la abstinencia de 24 horas, sino la falta de calefacción que tuvo que soportar en la sede la FAO en Roma. Se calcula que más de mil millones de personas en el mundo padecen desnutrición crónica, pero las grandes potencias no pasan de discursos. Puede ser la primera ocasión en que un funcionario de la dimensión de Diof protagoniza una protesta para tratar de sensibilizar a los países ricos sobre las difíciles condiciones de vida de aproximadamente el 10 por ciento de la población mundial. En todas las conferencias de la FAO han abundado los discursos y promesas, pero no las soluciones concretas al problema del hambre en el planeta. Puede tener su toque de espectacularidad, pero se espera que el ayuno del director de la FAO impacte, aunque sea un ápice, en el corazón de las grandes potencias.

El Nacional

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