Se trata simplemente de otra nota trágica la muerte el jueves de un balazo de un presunto asaltante en la 27 de Febrero con Tiradentes. La víctima, que viajaba en la parte trasera de un motor, fue alcanzado del disparo realizado por un cabo del Ejército después que supuestamente despojó de un bulto a un transeúnte. El conductor de la moto también resultó herido. El caso es preocupante, pero la verdad es que los asaltos para despojar a transeúntes de prendas, celulares o cualquier objeto de valor están a la orden del día en las calles. Los asaltantes, que se han convertido en azote, sin necesidad de falsas alarmas, no siempre andan desarmados. Son muchas las personas que han perdido la vida al resistirse a ser atracadas. El caso del cabo del Ejército que mató al joven Fidel Ernesto Díaz es otro eslabón de esa cadena de sucesos que ocurren con frecuencia en las calles de la ciudad. Los asaltos no siempre trascienden, a menos que tengan un matiz trágico. Pero el caso es para que las autoridades se percaten de la inseguridad que prima en cualquier punto de la ciudad. El suceso ocurrió en horas de la mañana en uno de los puntos más concurridos de la Capital.
