Viga propia
Amnistía Internacional (AI) revela que cada año cerca de cien mil niñas haitianas son obligadas a desempeñarse como trabajadoras domésticas, lo que las convierte en esclavas virtuales que acaban soportando abusos físicos y sexuales. La denuncia de ese organismo internacional es apenas un aspecto del drama social y económico que padece Haití, con casi diez millones de habitantes. De lo que se habla es de cien mil niñas que cada año son obligadas a asumir condiciones laborales cercanas a la esclavitud, por lo que Amnistía Internacional ha reclamado del gobierno haitiano que promueva una ley de prohibición del trabajo infantil. Es hora de que la comunidad internacional, tan atenta a lo que hace o deja de hacer el Gobierno dominicano con respecto a la migración haitiana, reclame también del gobierno y liderazgo haitianos que asuman la responsabilidad de procurar una dosis mayor de equidad y justicia social para con los suyos, que es lo mismo que ver la viga en propios ojos.
