A la dispersión de los programas sociales gubernamentales hay que agregar el costo administrativo. Al margen de la observación de la investigadora Jenny Torres, a propósito muy atinada, de que el objetivo del Gabinete Social es delinear políticas generales en lugar de fomentar el clientelismo. Por la dispersión, la mayor parte de los llamados gastos sociales se queda en la dispersa y abultada estructura administrativa.
Torres, una investigadora del Centro Juan Montalvo no sólo consideró preocupante la dispersión, sino el traspaso del programa Progresando a Solidaridad, ambos coordinados por la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández. La investigadora recordó que cuando en 2001 se creó el Gabinete Social fue con el objetivo de establecer políticas generales e integrar todas las entidades sociales existentes.
La dispersión es lamentable y costosa. La observación de la investigadora debería ponderarse, si en verdad el objetivo del Gabinete Social es combatir la pobreza, eliminar el dispendio de recursos y desterrar el clientelismo político a través de los programas. Es verdad que la asistencia tiene un elevado costo.
