Página Dos

Cójanlo

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El Ayuntamiento del Distrito Nacional hace un aporte a la salud y al ornato al eliminar los negocios de comida que operan en la ciudad sin el más mínimo control sanitario. Lo censurable es que una medida que tanto beneficia a la población tuviera que adoptarse como parte de las prevenciones contra la epidemia de cólera que se ha propagado en Haití. Los puestos de comida en las calles no hacen más que contribuir con la arrabalización y la suciedad de la ciudad, aparte del riesgo que los alimentos representan para la población. Esos negocios pueden operar bajo estrictas reglas sanitarias y urbanas, pero no sin control alguno. Los tarantines con sus estufas y tanques de gas que operan en cualquier punto de la ciudad constituyen hasta un peligro público. El Ayuntamiento del Distrito Nacional jamás ha debido permitir los negocios que ahora, presionado por las circunstancias, se ha visto compelido a desalojar. Vale resaltar que en la acción no ha habido denuncias de atropellos ni de despojo de ningún bien. La iniciativa, sin embargo, resulta saludable para recuperar tanto el ornato de la ciudad como para prevenir enfermedades.

El Nacional

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