Medicina para el BNV
Con proyectos tan costosos y fantasiosos como el museo del deporte y la remodelación del entorno del estadio Quisqueya, el Banco Nacional de la Vivienda (BNV) debe ser el primero en asimilar el impacto de la crisis financiera global. La megaobra, para la cual hubo que recurrir a un préstamo de 75 millones de dólares con un banco portugués, no se corresponde con las penurias de una nación como República Dominicana. En medio de un panorama económico tan incierto se tiene que carecer de sentido o tener una visión errada del desarrollo para emprender proyectos que sólo agravarán las condiciones de vida de la población. El gerente del BNV, arquitecto Joaquín Gerónimo, debería asumir como lección el riesgo operacional en instituciones financieras que implican proyectos tan inoportunos y cuestionados como el museo del deporte y la remodelación del entorno del estadio Quisqueya. De promotor del desarrollo, que debe ser la función de la BNV, la entidad pasa a ejecutora de obras que ultrajan las necesidades del pueblo y los sentimientos de amplios sectores. Sólo con el visto bueno de sus bien situados acólitos.
