Página Dos

Cójanlo

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El presidente Barack Obama, aunque todavía es favorito, está más que consciente de que el carisma  no es la única arma que necesita para ganar la reelección. Sus últimas dos jugadas (el protagonismo de su esposa Michelle y la designación del expresidente Bill Clinton como jefe de campaña) indican que por lo menos sabe que tiene que apelar a todos los medios a su alcance. Si bien las encuestas lo mantienen como favorito no puede darse el lujo de dormirse en sus laureles.

 Y más cuando los republicanos lo aventajan en recaudaciones y el tándem Mitt Romney-Paul Ryan ha modificado el cuadro electoral.

 Obama también tiene en la economía, con todo y que el empleo ha mejorado, uno de sus principales obstáculos. Clinton viene a ser ese pie de amigo que tanto necesita el mandatario en esta etapa del proceso para impactar en una franja del electorado todavía indecisa. Y muchos que lo votaron cuando emergió como un fenómeno no han ocultado su decepción frente a su Gobierno. Habría que ver lo que aportará Clinton, sobre cuando todos los integrantes de su séquito trabajan desde hace tiempo a favor de la reelección.

El Nacional

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