La Biblioteca Nacional no está en bancarrota ni ha habido cancelados masivas. La aclaración fue hecha por su director Diómedes Núñez Polanco, quien definió de coyuntural el atraso de tres meses en el pago a los empleados. Es posible que la entidad fuera víctima de la crisis financiera que sacude al sector público como parte de los recortes presupuestarios para completar el subsidio al sector eléctrico y saldar la deuda con el Banco Central. Alienta que en medio de un panorama sombrío la Biblioteca, que en agosto próximo está supuesta a estrenar su nueva sede, trabaje en su plan estratégico a favor de la cultura. El proyecto, según Núñez Polanco, justifica los 271 empleados que prestan servicios en la entidad. Es obvio que con tan evidente dificultades la Biblioteca Nacional no está por el libro, pero es importante el entusiasmo que exhibe su director para convertirla en un faro cultural a través del fomento de la lectura a todos los niveles. Por el papel protagónico que tiene y tendrá el libro en la cultura, se espera que la Bibliotea no vuelva a transitar las dificultades que llevaron a hablar de que estaba en bancarrota.
