Página Dos

Cójanlo

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La jueza de la Quinta Cámara Civil y Comercial del Distrito Nacional, Kathia Gómez, acaba de propinar otra estocada a la Constitución al prohibir la difusión de un libro escrito por una hija del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina. Es deplorable que a nombre del antitrujillismo se mutile la libertad de expresión y difusión del pensamiento, como si la nación no estuviera en capacidad de discernir sobre su propio destino. Al negar la apertura de una filial de la fundación sobre Trujillo, la magistrada, en una sentencia que por descabellada pasará a la historia como un mamotreto, prohibió la venta del libro “Mi padre”, de Angelita Trujillo. La sentencia, que ultraja la inteligencia del pueblo dominicano, remite a los tiempos en los que la literatura comunista era un delito que se perseguía hasta la muerte, no obstante la Constitución consagrar la libre expresión y difusión del pensamiento. Los enemigos de las libertades han encontrado en el trujillismo el mejor pretexto para hacer retroceder el país a un pasado cavernario. Con la censura, la intolerancia y los métodos antidemocráticos  los antitrujillistas reivindican a Trujillo. Pero en el XXI.

El Nacional

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