La alarma se ha disparado en sectores de Santiago por las fisuras, cada vez más crecientes, en el muro construido en la avenida Las Carreras para proteger las instalaciones del Cuerpo de Bomberos y del Banco Nacional de la Vivienda (BNV).
El encargado de la Defensa Civil, Francisco Arias, y el superintendente de los Bomberos, Ricardo Rosario, no han tardado en solicitar una investigación sobre las grietas al Ministerio de Obras Públicas y al Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia).
La investigación, en todo caso, no debería limitarse a cuantificar el peligro de las fisuras, sino que debe contemplar establecer responsabilidades. No se trata de la única obra pública y privada que presentaría fallas que ameriten de acciones penales. Los responsables tienen que asumir las consecuencias.
Ese es el gran ejemplo que se espera de una investigación seria sobre las fallas en una obra que pone en riesgo vidas y propiedades. Las ranuras en el muro construido para proteger edificaciones públicas de Santiago no solo han causado pánico, sino también rabia. Es una realidad que las autoridades tienen que comprender.
