Los condóminos del edificio del ensanche Piantini, donde Rafael González Álvarez asesinó de diez balazos al ingeniero Guillermo Silvestre Moncada Aybar, tras discutir por un parqueo, han colocado en los frentes de sus hogares letreros de censura a la violencia, lo que constituye el primer gesto de un vecindario contra forma de desenfreno e intolerancia personal. González Álvarez, a quien un juez le impuso un año de prisión como medida de coerción, mató de diez balazos al Moncada Aybar, tres de los cuales los disparó a la cabeza de su víctima ya desplomado. A lo que se aspira es a que la sociedad supere la cultura de la violencia y que en cambio promueva la resolución de los conflictos por vía de un activo ejercicio del diálogo. Esa tragedia debería consolidar conciencia ciudadana en torno a desalentar el desenfreno, los feminicidios y en cambio, promover la solidaridad y la coexistencia armónica.
