Página Dos

CÓJANLO

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Platos rotos

Algunos senadores han planteado su disposición de “sacrificarse” para evitar que el Gobierno aumente los impuestos para incrementar las recaudaciones. El sacrificio es renunciar al infamante barrilito y otros privilegios, pero a cambio de que supriman las exenciones al sector empresarial.

Los senadores estiman que los 120 mil millones de pesos que suponen las exoneraciones proporcionarían al Gobierno los recursos que necesita para terminar el año y cumplir con leyes como las del 4% para Educación.

Pero los congresistas han olvidado, aviesamente, que las exenciones son para estimular la producción y el empleo, en tanto el barrilito es un absurdo que fomenta el clientelismo. Si las exenciones no cumplen con su propósito en modo alguno pueden justificarse.

Pero los privilegios de los senadores, cuya función es legislar, no se justifican de ninguna manera. Las condiciones que han puesto para evitar que se cargue al contribuyente con más impuestos deja sólo una venta abierta: que a fin de cuentas será el pueblo el que tendrá que pagar un festín en el que sólo ha participado como espectador.

El Nacional

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