La millonaria inversión en aviones y equipos hechas por el Gobierno no ha dado todavía los resultados que se esperaban en la lucha contra el narcotráfico. Los 33 kilos de cocaína decomisados por la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) el miércoles en Villa Faro evidencia que sea por aire, mar o tierra la sustancia fluye en grandes cantidades al territorio. De la droga introducida al territorio sólo se confisca un porcentaje, y la mejor muestra son los cargamentos procedentes de República Dominicana decomisados en otros países. El problema más grave en torno al tráfico de estupacientes es, sin duda, la vulnerabilidad del territorio. El narcotráfico se las han arreglado para burlar la vigilancia y los mecanismos de seguridad que han anunciado las autoridades. El blindaje con aviones, equipos y patrullaje terrestre al menos ha tardado, pese a las garantías y seguridades, en reducir el problema. Tal parece que los narcotraficantes ni siquiera se han inmutado ni amedrentado, manteniendo su imperio criminal como el primer día, frente al aparataje anunciado por las autoridades. Quizás haya necesidad de revisar la costosa estrategia.
